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Durante las últimas dos semanas, tuve la oportunidad de seguir recorriendo Latinoamérica. Estuve en Argentina y también en Colombia.
En ambos casos, discutiendo con arquitectos, ingenieros e influenciadores de opinión sobre el futuro de la construcción.

Hay consenso en que la construcción es uno de los pocos segmentos que han variado poquísimo con el tiempo. Fundamentalmente, seguimos viviendo como en la época de las cavernas. Protegiéndonos del clima y de los animales. Pero la verdad es que las condiciones externas cambiaron.
Tenemos otros problemas ahora. Claramente el calentamiento global es uno de ellos. Entonces, no podemos seguir respondiendo – construyendo – de la misma forma.
Es imperativo reducir el consumo energético. Es imperativo aislar.
Cuando miramos la pirámide de reducción de emisiones, vemos una gran base que es la aislación: la envolvente de los edificios. En el medio, vemos la optimización de los equipos de frío/calor. En la punta superior, energías renovables.

Pero generalmente se procede al revés, trabajándose en las energías renovables. Que está muy bien, pero no es suficiente.
La oportunidad de reducir emisiones y de salvar al género humano, empieza por la base. Empieza por aislar. Cambiar la forma de construir.
Aislar con maestría, aislar con poliuretano.

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septiembre 13, 2016